Asociación fraudulenta

Esta entrada se publicó el 20 may 2008

Extracto del relato:

Se llamaba Gabriela, una arrugada mujer de mirada brillante y cargada con numerosos colgantes de aspecto místico. Sus dedos estaban repletos de anillos que distraían mi atención mientras me explicaba su plan. En realidad no era una cliente, buscaba en mi una especie de colaboración. Ella se dedicaba a predecir el futuro como adivina y el caso era que su negocio no marchaba mejor que el mio. Por otra parte sus dotes adivinatorias no eran más que un fraude disfrazado con luz de velas, cartas de tarot y una mirada que podía hacerte creer lo que se propusiera. Viendo que nuestra colaboración parecía suficientemente lucrativa como para atravesar el bache acepté el trato.

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